Historias 2



NADIE ESTA LIBRE DE UN ASALTO


                                                                      Por: Asunta Merino M.


Ocho de cada diez personas sufre de asalto a mano armada en nuestra ciudad.

Era una tarde muy tranquila y fresca, cuando mi prima  y  yo fuimos a visitar a una  amiga que se encontraba delicada de salud por los excesivos ejercicios, y sobre todo las dietas,  que le causaron algo bueno y malo al mismo tiempo, puesto que  ella ya parecía una ballena a punto de reventar, se tomaba pastillas para adelgazar y se le quite el apetito. Ya parecía como un palo seco cuando llegue a saludarle, y vaya que me sorprendí bastante al verla puesto que estaba acostumbrada a verla gordita, con sus chocolates en la mano.

Su madre una persona muy buena, de un corazón grande como el inmenso mar, trae unas riquísimas empanadas junto con los refrescos para invitarnos, mi prima que en ese momento tenía una hambre como un salvaje se come de a dos, dejando para mi apenas una. Ella nos cuenta toda preocupada ya que Ross y su hija no quería comer nada ni siquiera una ensalada de lechuga, que únicamente estaba a base de agua. Nosotras toda conmovidas con lo que sucedía con nuestra amiga, tratamos de darle palabras de consuelo, que hemos venido a sufrir y ser feliz a caer y poder levantarnos, que lo que sucedía era un obstáculo más al cual ellas tenían que vencer, con lagrimas en los ojos hinchados de tanto llorar nos recomienda no hacer lo mismo que su hija, además de verla mal físicamente el gasto en internación y medicamentos es costoso y peor aun si se trata de una clínica privada, puesto que en el hospital no le brindaban la atención necesaria y rápida.
Después de pasar casi toda la tarde junto a mi amiga tratando de sacarle una sonrisa, ella nos sugiere llamar un radio móvil, para el regreso a nuestras casas, ya que el barrio por donde vive es bastante peligroso, pero como no era todavía de noche decidimos caminar, la calle por la cual íbamos había mucho movimiento de personas y vehículos, motos. También había familias sentados en las afueras de sus casas, los niños correteando y jugando a la pelota otros con los perros.

Pero todo lo contrario la siguiente calle que nos toco recorrer, era un silencio como si estuviera en el desierto, en ese momento sentí como un baldazo de agua fría, tenia escalofríos, la piel se me puso como de gallina, cosa que mi prima era tranquila, tal vez porque ella no tenia su celular en ese momento, sin embargo yo si lo tenía y antes de ir a visitar a mi amiga compre una tarjeta con Bs. 30 de crédito.

Ella trata de tranquilizarme pero no se pudo puesto que yo tenía los presentimientos de que nos asaltarían  porque había visto pasar unos jóvenes a gran velocidad en una moto como locos por la calle adyacente a la que íbamos. Primero pasaron como diablo que persigue un alma, con un ruido que casi revienta el tímpano de mis oídos, nuevamente vuelven a pasar por el mismo lugar.

Y para colmo mi prima dice parece que son delincuentes, ¡nooo! son unos turistas que están aprendiendo a conducir una motocicleta, le respondí ya que ella era la causante de nuestro retraso,  de no ser por su lentitud al caminar, como el de una peta, no estaríamos pasando tremendo susto. Luego pasaron por la calle donde estábamos y justo en ese momento empieza a vibrar mi celular ya que en la universidad nos prohíben que suene el celular y como yo siempre me olvido poner el tono, queda con el vibrador. Mi prima en busca de  un lugar para poder protegerse empieza a correr, se adelanta quedando yo atrás como unos 100 ms de distancia  de ella, cosa que cuando paso la moto con los jóvenes ella ni cuenta se dio, cuando yo estaba a punto de contestar venían de frente y el que iba manejando me miro fijamente a los ojos notando el nerviosismo que tenía en ese momento, como no conteste la llamada trate de ocultar con mi mano, como no se dieron cuenta se pasaron. Posteriormente el que iba en la parte de atrás volteo a mirar y se dio cuenta, se bajo y corrió  a darme el alcance, cuando me di cuenta que me perseguía lo primero en realizar fue correr como nunca antes lo había hecho me llegaron las fuerzas como un toque mágico, pidiendo gritos de auxilio, mi prima regresa al escuchar los gritos tratando de ayudarme, pero como el no me pudo alcanzar saca su pistola apuntándome directo a la cabeza.

Al ya no poder hacer nada , ni prima ni nadie por el temor a que se le salga un tiro no pudieron hacer nada, mas al contrario quedaron todos  como congelados como hipnotizados, y no me quedo de otra, más que detenerme cayendo de rodillas al suelo entregándole mi celular. Él lo levanto y se fue. Nunca pensé que en menos de dos minutos sucediera algo que hasta ahora no lo puedo olvidar y lo recuerdo como si fuera ayer aquel asalto que me dejo toda traumada porque desde ese día no soy la misma.

Es difícil entender cómo se sienten las personas después de sufrir algún tipo  de asalto hasta que uno mismo lo sienta en carne propia, logra comprender hasta que uno se pone en los zapatos de las personas afectadas le da la razón, siempre dije que nosotros podíamos controlar nuestras reacciones en ese tipo de situación, en aquel momento del asalto que me ocurrió no supe el momento que empecé a correr mucho menos gritar,  de repente mi cuerpo comenzó a reaccionar inesperadamente.

Hoy en día ni una persona está libre de sufrir algún asalto, el delincuente no escoge a sus víctimas no dice ni pobre ni rico ninguno, ni joven ni mayor. En cualquier momento ya sea en el día o en la noche cualquier horario están observando a sus víctimas, como gato esperando las ratas, por ello lo mejor es no comprar celulares por sobre todo los celulares último modelo ya que son los favoritos por estos antisociales inadaptados.

A diferencia del anterior asalto , ya que en esa ocasión no lograron detenerme, porque pude a correr a tiempo  al ver sacar el cuchillo de uno de los bolsillos de aquel sujeto que también se encontraban en una motocicleta, y que por fortuna en ese momento se apareció un muchacho en su bicicleta del cual yo me agarro con todas mis fuerzas, y el todo sorprendido me pregunta que me sucedía, yo sin poder hablar trataba de explicar que unos delincuentes me perseguían y que si no fuera por él. Lograrían su objetivo, ya que pasaron por nuestro lado y como estaba con el muchacho no me reconocieron.

Sin embargo no sucedió lo mismo con el otro asalto, ya que al ver el revólver sobre mi cabeza me vi obligada a entregar mi celular, y las personas que salieron al escuchar los gritos de auxilio que pedí se sentían como atados de manos al no poder hacer nada, miraban con tanta bronca e impotencia a los delincuentes que de no ser por el arma. Le darían su merecido.

En comparación a los años anteriores, los asaltos han aumentado en un 20%. Esto se debe a uno de los factores principales, la irresponsabilidad de los padres, ya que la mayoría emigra a otros países, en busca de mejor economía, dejando a sus hijos con sus abuelos, tíos, o solos sin que nadie pueda tener control sobre ellos. Y como se sienten solos se empiezan a agrupar a las famosas pandillas y poco a poco van cometiendo sus fechorías.

Los padres por supuesto enviándoles dinero, mientras sus hijos dedicándose a la vagancia y alcoholismo y porque no decirlo a la delincuencia. Cuando lo correcto sería creo yo sé buscaran trabajo aunque con un sueldo menor pero que se sienta útil a la sociedad y no así más bien haciendo daño a las mismas.

Las drogas es una de las causantes más peligrosas para que la juventud hoy en día se dedique a la de delincuencia, según lo comenta Alex borda un joven que a sus 15 años  empezó a consumir las drogas, y como sus padres le enviaban dinero desde España supuestamente para sus estudios y alimentación, cuando en realidad el ya había abandonado la escuela, como él se lo gastaba en drogas y bebidas alcohólicas que se gastaba hasta el último centavo. Fue de ese modo entonces viéndose en la necesidad de tener dinero y los malos amigos dándoles consejos de cómo robar, es lo mismo que yo pude observar aquella vez del asalto pude notar que los ojos los tenía todo rojos como los del mismo diablo y el que iba en la parte de atrás se lo veía decidido a todo con tal de conseguir lo que quería en ese caso mi celular.

En conclusión,  desde ese momento que me robaron el celular fue lo peor que me pudo pasar, es algo que no quisiera que nadie lo viviera y si por desgracia le tocara a cualquier persona, puede ser un niño, joven, una persona mayor hasta un anciano lo recomendable, es no poner resistencia ante ese tipo de situación.

Hasta antes que sufriera el primer asalto era muy distinta a lo que soy hoy en día, ya no camino tranquila por las calles, en mi mente esta que en cualquier momento, nuevamente seria asaltada. ¿Cuales serian las posibles soluciones para terminar con la delincuencia?, mayor responsabilidad y control por parte de los padres hacia sus hijos especialmente en la etapa de la adolescencia que es cuando comienzan con la curiosidad de todo respecto a la vida.
Otra alternativa de solución sería mayores fuentes de trabajo por parte del Estado y las empresas privadas, que viendo la realidad en la actualidad cuesta mucho conseguir un empleo.
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MI PRIMER CARNAVAL


                                                        Por: Claudia Mendoza 

Banda de música

Santa Cruz es reconocida por gozar de uno de los carnavales más coloridos, alegres y participativos del país, por ende su gente se  caracteriza por ser de tradición carnavalera, alegre y bohemia.

Cada año al acercarse esta temporada, la población parece contagiarse con el virus del Rey Momo y no se habla de otra cosa que no sea las carnestolendas, inclusive las actividades comerciales o empresariales se condicionan a los ánimos pre y post carnaval.  Todos empiezan a planificar cómo, dónde  con quién pasaran la fiesta grande, algunos salen de la ciudad para tener fiestas privadas en sus quintas o en otros pueblos, otros ya tienen pagada la cuota de su comparsa y los más se agrupan con familiares y amigos para empezar la mojazón en sus barrios o acuden a los lugares de festejo tradicionales como la calle Ballivian y la Callejas donde se concentran todos aquellos carnavaleros que no pudieron o no quisieron entrar a una comparsa, son lugares donde se puede ver y sentir un derroche total de alegría y amistad.

Sin embargo, mi realidad como la de otras muchas personas, siempre fue ajena a toda esta celebración y a otras más, nací y crecí en un hogar matriarcal,  donde la premisa fundamental diaria era el trabajo y por tanto no había tiempo ni dinero para pensar en festejos.   Lamentablemente este ritmo de vida, labró en mi un carácter un poco áspero y hasta antisocial, reconozco mis defectos y estoy consciente de los muchos problemas  y limitaciones que esto me ha causado.  Motivo por el cual, hace algunos años con la llegada de mi hijo, decidí que todo cambiaría, que para él y para mí nunca más el fantasma de la escasez sería una escusa para dejar de vivir, de conocer cosas nuevas, de ser feliz.
A mis treinta y cuatro años y siete de mi hijo,  hemos  salido por primera vez a integrarnos a las celebraciones carnavaleras.  El día domingo, primero de carnaval, desperté  tranquila, con todos los ánimos de estar en mi casa, descansar de la rutina estresante del trabajo y la universidad, las tareas de mi hijo y en fin tantas obligaciones como uno se busca.  Aún estaba en el lecho, enredada en mis sabanas y con la pereza propia de la mañana, cuando escuché  los pasos afanosos de mi anciana madre fatigada en sus quehaceres vespertinos, al fondo en el patio de la vieja casa,  se escuchaban  las risas de mi hijo que jugaba con su cachorro, corrían de un lado para el otro y bueno se había roto la tranquilidad, me di cuenta que no podría seguir en mi sosegado reposo como lo había previsto.  Así que transcurrió la mañana realizando los quehaceres usuales de la casa y después de almorzar,  mi hijo tomó el chisguete que mi madre le había regalado por su cumpleaños,  y al pensar en todo lo que haría con él, los ojos se le crecieron de felicidad, corrió hacia un grifo antiguo que había en la parte de atrás del patio y cargó su juguete con agua, vino hacia mí corriendo:

- Mamá, ¿ya vamos a jugar carnaval? Dijo entusiasmado, con una sonrisa de oreja a oreja.
- ¡Mmm! claro, pero para hacerlo tenemos que llenar también vejigas, porque yo no tengo chisguete.
- Vamos a la venta, yo vi que la señora tiene bolsitas de globos. Me dijo feliz
- Déjame que saque dinero y vamos.

Busqué en mis bolsillos y tenía lo suficiente, así que ambos fuimos apurados hacia una pequeña tienda que estaba al lado de la casa donde vivíamos, allí compramos: Vejigas y espuma.   Volvimos a la casa y pusimos todo sobre la mesa, tomé el paquete de globos y le dije a Diego:
-        Vamos hijo, ayúdame a llenar con agua esto.

Sin pensarlo dos veces   vino a saltos  cual conejo, como si de un brinco lo quisiera tener todo listo para empezar a divertirse. Una vez nos armamos de nuestro arsenal carnavalero, ambos salimos a la acera de la casa para atacar al primero que se atreva a cruzas la calle y esperamos, esperamos …y esperamos, pasó más de media hora y ya se habían reventado por su propia presión cinco de las veinte vejigas que llenamos de agua. 

Parecíamos dos leones enjaulados que íbamos y veníamos de un extremo a otro de la casa y la impaciencia poco a poco nos iba borrando la sonrisa, y es que la calle estaba desierta, no pasaba nada ni nadie, como si los vecinos que siempre nos aturden con las entradas y salidas de sus vehículos, se hubieran evaporado.  De pronto percibí la tristeza que llenaba la cara de mi hijo, estaba sentado y cabizbajo sin nada más que hacer que unos garabatos improvisados en la tierra suelta de la pequeña jardinera que había en aquella resquebrajada acera. 

Recordé entonces la promesa interior que me había hecho años atrás: “No volveremos a limitarnos solo por los obstáculos que se nos presenten”, entonces con tanto amor como me cabía en el pecho, me acerqué y tomándolo de su pequeña barbilla le pregunté:
- Hijo, ¿En serio quieres carnavalear?¿Mojarte, pringarte y todo? Lo miré directo a los ojos.
- Si mamá, como los otros chicos. Me respondió sin soltar mi mirada.
Sin dudarlo entonces me decidí,  entré a mi habitación por la cartera y emocionada le dije:
- Ponte sandalias hijo, nos vamos al centro. Vamos a conocer cómo había sido carnavalear.
- ¡Siiiiiiiiiiiiiiiiiiii! Exclamó emocionado y rápido cual rayo tenía las sandalias puestas y me esperaba junto al auto.

Con el Jesús en la boca, tomé el carro y me dispuse llevarlo a la calle Ballivian, tomé nuestro material carnavalero y lo puse en el porta equipaje, estaba temerosa porque es bien sabido que era temporada de borracheras y de excesos, así que rogaba a Dios no encontrarme con el hijo del diablo  por la calle.  Mis miedos se disipaban mientras más avanzaba hacia el lugar, las calles estaban tranquilas y los conductores como prevenidos del peligro, guardaban considerable distancia entre un vehículo y otro, la velocidad imprimida era más bien baja y eso me tranquilizó bastante.  Sazonamos entonces nuestro viaje con buena música, Marck Anthony y Shakira hacían de las suyas en la radio, ya podíamos saborear la fiesta, Diego y yo veníamos a todo baile en el auto, cada uno en su asiento era el mejor bailarín.

 Cuando estábamos en la avenida Irala para ingresar a la zona elegida, encontré que casi todos los accesos estaban bloqueados y resguardados por oficiales de tránsito, seguí buscando y dando vueltas en la lógica de que tan lejos la gente no llegaba a pié, hasta que encontré la manera, la calle René Moreno aún estaba expedita, y sin pensarlo más  aproveché.   Me acerqué tanto como se pudo, eran solo las dos de la tarde y ya se veía intenso movimiento de jóvenes, niños y mayores, note que no hacían diferencia de edades, el propósito del que llega a lugar era divertirse y nada más, ubiqué un lugar cerca de la plaza principal, sobre la calle Independencia y allí parquee el auto, bajamos del coche y sacamos vejigas y el chisquete cargados con agua, como preparándonos para la batalla, aseguramos las puertas, tomamos nuestras cosas y emprendimos la búsqueda de la diversión. Negarlo en vano sería, tuve miedo de lo que podría encontrar allí, ya que más allá de las crónicas de las noticias y uno que otro comentario no sabía nada de cómo se vivían las cosas ahí, así que no hice más que respirar profundo y seguir adelante.
En la esquina entre la calle Ballivian y  Cochabamba, encontré un lugar que consideré apropiado para nuestro bunker festivo, en el lugar habían innumerables puestos de venta de artículos carnavaleros, habían convertido la calle en un verdadero mercado, espumas, pitos, vejigas, chisguetes, etc, lo que uno se pudiera imaginar, allí lo encontraría. Asenté la botella grande que llevaba llena de agua para recargar el chisguete y animé a mi hijo para que empiece a jugar, al principio tenía mucha vergüenza y temor de que al mojar a alguien,  lo reten o algo más.  Así que con toda la paciencia del mundo hablé con él e intenté explicarle que de eso se trataba el carnaval, de hacer cosas que en lo cotidiano no se permite, es el permiso de jugar con todo aquel que esté involucrado en la fiesta. Una vez comprendida la lección Diego se dispuso a jugar y comenzó la mojazón.

Diego Sebastián Chávez Mendoza nació hace siete años, es el hijo único de una pareja separada que nunca supo lo que quería,  desde que vino al mundo fue la luz de los ojos de su abuela materna, la que lo llenó de mimos y adulos y hacía que cada ocurrencia o antojo sea posible solo para él.  Se ha convertido en  un niño muy cariñoso, juguetón y sensible, ser el único niño de la casa y recibir cariño hasta de las paredes lo ha hecho un poco vanidoso aunque tímido ante los demás.  El día que decidimos ir a carnavalear a la calle Ballivian, no se nos ocurrió que romper el hielo con nuestros caracteres disfuncionales iba a ser tan fácil.

Chisguete en mano, cargó la bomba de empuje del agua y las primeras víctimas fueron dos comparseros de la Juventud Carnavalera, que al parecer recién habían llegado, pues sus batas aún estaban blancas y secas. Uno de los afectados se molestó y lo miró con ánimos de tratarlo, pero al verlo conmigo se contuvo, claro que al pasar unos metros de nosotros “Como valiente varón” recién se atrevió a proferir sus insultos al niño.  No me centré en la grosera actitud de aquel muchacho, pues si lo hacía no la iba a pasar bien ya que de seguro me encontraría más de uno “con las mismas gracias”.

El primer impacto que recibimos ambos, fue una ráfaga de espuma y claro como eso no se podía quedar así Diego corrió hacia su adversario y lo empapó completamente.   El agua y la espuma iban y venían, todos envueltos en un frenesí de alegría, los conjuntos musicales sonaban con sus mejores temas, algunos ya habían instalado el baile en la calle, los churrascos de las casas dejaban saborear olores exquisitos de  la carne cociendo lentamente, todo estaba en su punto.

Entonces un pequeño que salió de alguna parte,  vino corriendo hacia nosotros y en menos de un parpadeo  cubrió de pintura azul a Diego, mi hijo al responder el ataque se dio cuenta que estaba en desventaja porque él solo tenía agua limpia, no fue más, inmediatamente me dijo:
- Mamá, tienes que comprarme pintura. Tenía el ceño fruncido por no haber podido responder a la altura.
- ¡Ja ja ja!, vamos. Le dije.
- ¿Viste como ese niño me pinto? ¿Viste mamá?
- Claro hijo, ahorita nos emparejamos ¿Si?

Nos acercamos hasta una de las tiendas que se apostaban en el lugar y compramos una botella pequeña de pintura.  Inmediatamente hice la mezcla en las proporciones apropiadas y ya estábamos listos para continuar. Yo estaba a prudente distancia de mi hijo, que era quien se enfrentaba cual guerrero del carnaval a los comparseros que le respondían con sonrisas amplias.

La gente empezó a fluir con más intensidad  y Diego ya estaba completamente empapado y pintado por uno y otro que pasaba por ahí y se enfrentaba al fuego cruzado.  Pero de pronto, él sintió que yo no estaba tan involucrada en el juego como él, ya que a pesar que había transcurrido bastante tiempo desde que llegamos, yo aún continuaba limpia solo con algo de espuma en el cabello y como no quería sentirse en desigualdad,  me pidió que me compre un chisguete y que con él vayamos a recorrer las calles y juntos nos enfrentemos a todos.   Al principio me negué, pero insistió tanto que no tuve más que acceder, entendiendo que de vivir la experiencia tenía que ser con participación completa.

Entre comprar mi chisguete y empezar mis primeras pintadas, no habían pasado ni veinte minutos y mi pobre cara ya parecía un mapamundi, todos los colores del arco iris podían percibirse en mi cuerpo. Fue una experiencia tan diferente y divertida que en ningún momento me arrepentí de haberme atrevido a realizar, mi hijo y yo estábamos tan complementados uno con el otro, que  descubrimos que aparte de la relación natural que nos une, también somos excelentes amigos y que sin temores podemos hablar de todo entre nosotros y encontrar en el compañero aquel cariño bonito de la amistad que nos llena a todos. La unión que sentimos fue tan intensa que la felicidad del uno era la del otro y la rabia del uno era el desquite del otro.

Empezaba a caer la tarde y la masa de gente era cada vez mayor, le dije a Diego que por seguridad era mejor retirarnos ya y que si él quería volvíamos al día siguiente.  Sin ningún inconveniente y como si hubiéramos tenido ambos un botoncito de “OFF”, tranquilos nos dirigimos al auto para retornar a casa, nuestros cuerpos pintados, la ropa mojada y cansados de reír  y  jugar.  Ahora el reto era subir al auto ensuciando lo menos posible, cubrimos los asientos con algunas toallas que yo había previsto para tal servicio, subimos y como sentados en banquillos íbamos con las espaldas hacia delante.
En conclusión, esta experiencia me hizo notar que mi decisión de vivir cada paso de mi vida en su debida dimensión sin prisa ni pausa, fue la mejor que pude tomar.  Doy gracias a Dios porque a pesar de que en mi vida ha habido muchas limitaciones, Él ha sabido darme con la otra mano la oportunidad de salir de ellas y de sentir su compañía y amor cada día. Tengo un hijo que llena mi vida, un trabajo que me permite crecer profesionalmente como siempre busqué y aún aguardo mi título universitario que corone mis esfuerzos, estoy segura que pronto lo lograré y me aseguraré de que mi conocimiento lo herede quien lo sepa escuchar y recibir.
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MUJER POLICIA


Por: Ronald Tarqui A.

Sargento Rosalía Flores


La sargento segundo Rosalía Flores G. Policía del Plan Tres Mil, considera que es un privilegio para ella ser policía, también que es difícil el acceso a las mujeres en la institución, por las barreras de género existentes. La discriminación al interior escuela Básica Policial (ESBAPOL)  es una realidad.

El sargento segundo Rosalía Flores G. desde que estaba en el colegio le movía el interés de cooperación a los demás; cuando se presentó la oportunidad y postulo a la (ESBAPOL), enfrentando un reto, las acciones discriminadoras en contra de las mujeres queingresaban a la Policía fueron evidentes y mucho más elevadas que en otras profesiones. Las normas y códigos relacionados con la masculinidad eran ponderados en mayor medida que los femeninos. La superación de todos estos aspectos negativos todavía está en marcha y poco a poco están desapareciendo por lo nuevo que suponía la incursión de la mujer en la institución.

Si bien las pruebas y los exámenes fueron los mismos, como postulantes mujeres, al inicio enfrentamos una serie de obstáculos para acceder a la (ESBAPOL) desde los exámenes de admisión, que poseían un referente; centrado en destacar la fuerza más que otras aptitudes hasta las normas de trabajo diseñadas exclusivamente para hombres, lo que dificultó el cumplimiento en nosotras como cadetes mujeres. Sin embargo, hoy y después de muchos años y sobre todo al ser la Academia de Policías una universidad, los criterios son diferentes, la institución se dio a la tarea de redefinir su papel en la sociedad proclamando la equidad e igualdad
El hecho de ser mujer policía no existe ningún cambio de actitud, si bien es cierto que a diferencia de los hombres, como  mujeres enfrento el problema de la doble jornada de trabajo, aparte de realizar la actividad como policías tengo que desempeñar el trabajo en mi hogares como toda mujer sé cocinar. me gustan los platos y bebidas, por un lado el cuidado de mis hijos ellos se sienten orgullosos por mis logros, ya que han vivido y compartido los avatares de mi profesión todos estos aspectos son vistos y ponderados por mi familia "En mis tiempos libres, me gusta compartir con mi familia sobre todo me gusta estar en mi casa", aunque debo señalar con sinceridad que la vida de una madre policía es difícil, sobre todo cuando una extraña a sus hijos.

los obstáculos principales al cumplir nuestra función son las creencias fuertemente arraigadas y actitudes estereotipadas hacia las mujeres, aún cuando ocupamos cargos de autoridad y responsabilidad, muchos no valoran ni reconocen el trabajo tesonero de la mujer policía, pese a ello respondemos de acuerdo a las expectativas de la sociedad y en especial de los colegas masculinos.

Ser policía no es fácil y serlo como mujer implica un esfuerzo extra, que requiere temple para tratar con la gente y carácter para imponer autoridad, además de condición física para perseguir y enfrentar a los delincuentes  "En mi caso y por los años de servicio que llevo en la institución policial, participé de varios operativos policiales y por supuesto, en algunos mi vida y la de otros policías estuvo comprometida".

La participación de un policía en actividades ilícitas es usualmente individual y no debería comprometer a la institución a la que la  persona pertenece. En nuestro medio los casos de corrupción señalados son situaciones aisladas en las que se ven involucrados algunos malos policías y para ello existen los mecanismos disciplinarios que sancionan este tipo de hechos, y para evitar situaciones similares, el gobierno aprobó una nueva ley para luchar contra la corrupción policial con una oficina de control interno con agentes de incógnito para destapar esos casos.

Por otro lado, es fundamental que la Policía recupere con rapidez la confianza de la ciudadanía y se convierta en un instrumento eficaz para ofrecer seguridad en las calles y en las comunidades La realidad cotidiana de marginación injusta de las mujeres de ciertos espacios estratégicos de poder es reconocida y denunciada por ellas como parte de los factores que siguen afectando su trayectoria y que por lo tanto requieren ser visibilizados, cuestionados y trasformados hacia la construcción de una sociedad y estado donde cada persona pueda tener las mismas oportunidades de acceder, moverse y expresar sus ideas, bajo diferentes áreas y rangos jerárquicos, en la esfera pública.
Era el año 1998, cuando por razones de servicio salí cambiado de colocación para trabajar en el frente policial Era una mujer con muchos deseos de cambiar el mundo y las personas, era la primera vez que salía a trabajar como jefa de un grupo de policías. Me presenté, conocí las instalaciones, recorrí el pueblo y tomé conocimiento de la problemática social en que se encontraba esta población. Al cabo de unos días conocí a sus distintas autoridades civiles, pero aun sentía que me faltaba conocer algo, no sabía que faltaba, pero lo percibía. No pasó más de 5 meses hasta que vi pasar frente a mis ojos a un linda señorita, algo descuidada, humilde y sencilla en su vestir, nada de arreglos ni joyas, solo llevaba puesto un vestido muy sencillo que a la luz del sol la pude observar.

Pero vi en su rostro una dulce cara angelical, de esas que no se te olvidan nunca. Tomé interés por conocerla, y cuando pregunte por ella a los pobladores, todos se rieron, hecho que me sorprendió mucho, no lo comprendía. Volví a preguntar a una señora de edad muy seria y honorable, quien me respondió que esa señorita era sorda y muda, que no comprendía nada, no expresaba nada, por eso la apodaban la planta. Eso me conmovió mucho, me hizo pensar del por qué de ese trato a un ángel de dios. Hablé con mis compañeros de trabajo les explique que eso no lo podíamos permitir, que debíamos hacer algo. Los convencí y entre todos tomamos la determinación de cambiar la historia de esa (plantita), para convertirla en un ángel de dios.

Nos tomó tiempo, conversamos con algunas profesoras que por las tardes se encontraban libres, se planificó todo y faltando un día para la ejecución del tratamiento y transformación de una vida, hicimos contacto con sus familiares les explicamos y los convertimos en cómplices de esta aventura policial. Mis colegas ya se habían compenetrado con esta historia de amor al prójimo, hasta que llego el día indicado, 4 policías y la profesora la recogimos de su humilde casa, le compramos ropa limpia, un shampoo agradable, unas colonias, unas sandalias, y una cadenita con la imagen de dios en la cruz,. La llevamos a la iglesia el día domingo por la mañana, el párroco la bendijo y le hizo entrega de la hostia. Veíamos en su semblante como cambiaba y tomaba otra tonalidad, se dibujo una sonrisa en su rostro, y sentimos que ella nos quería agradecer pero no sabía cómo hacerlo. Con el pasar de los días aprendió a limpiar las cosas y la contratamos para que sea ella la encargada de la limpieza del local policial.

Conscientes que estamos en una profesión que nos exige cada vez más, si bien escalar grados en la policía es un desafío permanente que requiere grandes esfuerzos, ello representa una aspiración cual es la de llegar a las máximas jerarquías policiales.
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HISTORIAS DE UN TAXI


Por: Mauricio Vasquez




Decidí levantarme muy temprano en la mañana (6 am), para trabajar de taxista, con eso de que al que madruga dios le ayuda. Todavía sonámbulo me dirigí al baño. Tome un buen duchazo con agua fría para despertar, luego me cepille los dientes y a buscar ropa cómoda para el día. Me puse una bermuda, puesto que había amanecido caluroso, una polera de algodón color celeste y mis sandalias de cuero. Estando listo, desayune con mi mama, una taza de café y unos panes con queso, para después salir con los ánimos por el cielo.

Agarre rumbo a la avenida Tres Pasos al Frente, como de ida a la Cumavi, ya que allí había visto que venden los letreros de taxi en una de mis tantas visitas a la feria de ropa americana. Dicho y hecho, no solo había una sino varias tiendas de ventas de artículos para vehículos, compre un adhesivo de color verde fosforescente con forma del logo de batman, con la palabra taxi impreso en él y un letrero luminoso del mismo color, de esos que se enchufan en el encendedor del auto. Me dirigí al vehículo y los coloque, con la esperanza de que fuera un buen día.

Retorne para el centro de la ciudad, pero en el camino decidí desviarme hacia  el mercado mutualista, fui manejando por el cuarto anillo hasta llegar a la avenida del mismo nombre del centro de abastecimiento. Llegando al destino elegido, por el tercer anillo externo, un señor levanto la mano, haciendo señal de que necesitaba mis servicios, puse las luces de parqueo y estacione junto a él. Era un ciudadano brasilero, que quería que lo llevara junto con su hijo, por la zona de la Ucebol, yo accedí, me baje del auto para abrirle la puerta trasera, ya que por las bolsas que llevaban, evidenciaban que habían estado de compras.

El padre se sentó en el asiento delantero, que está  junto a mí, su hijo en el de la parte trasera; el señor era delgado, el cabello un poco canoso, un bigote de características similares, supongo que debido a los años, ya que le calculaba más de 50, y piel morena. Su hijo de apariencia similar, solo que unos 25 años más joven, sin el bigote, el cabello negro sin canas y crespo. Camino al destino indicado, el señor me invito un durazno, en aquel momento pensé: si aceptarlo o no, con eso de que no hay que recibir nade de desconocidos, mas con lo que sale en las noticias y que existen muchos extranjeros de proceder dudoso, entonces decidí recibirlo, pero no comerlo por lo menos hasta que el comiera alguno de los suyos. Así fue, el no solo se comió uno si no varios, ya con esa tranquilidad me comí el mío y al acabar envolví la semilla sobrante en una vieja factura de combustible que tenia; a diferencia del pasajero que votaba las suyas a la calle, luego de unos minutos llegamos a su casa, la cual era un restaurante de nombre El mercadito brasileño, me pagaron, les agradecí y retorne hacia el centro de la ciudad por la avenida Cristo Redentor o mejor conocida como La Banzer.

Estando en el centro de la ciudad por inmediaciones de la calle Florida donde cambia el nombre a Arenales, un señor de avanzada edad hizo la señal para que pare, subió en el asiento delantero al lado mío, me pidió que lo llevara al barrio Petrolero Guaracachi, en camino fuimos charlando:
- Que tiempo más loco- dijo -, en la mañana llueve y en la tarde sale el sol.
- Es su época, solo queda aguantar – le respondí.
- Así es joven, ojala y mejore – me contesto.
Una vez que llegamos a su casa se despidió muy gentilmente, deseándome un buen día,  a lo cual le respondí de las misma manera. Luego de dejarlo no tenía pensado en qué dirección dirigirme, tome rumbo por el cuarto anillo hacia la avenida Banzer. Estando ahí, me fui para el tercer anillo ya que me había decidido ir para el barrio Equipetrol.

Llegando al segundo anillo de la avenida San Martin, la principal del barrio Equipetrol, un señor en traje deportivo, de barba negra canosa, de cabeza rapada, de unos 40 años aproximadamente y en buena condición física, hizo la señal (ya familiar a esta altura) para que parara. Cuando subió a mi lado, por su acento al hablar cuando pidió ir a la plaza principal 24 de Septiembre, me di cuenta que era extranjero, argentino para ser preciso. Luego en el camino me dijo:
- Primer taxi decente al que me subo.
- Muchas gracias – le conteste con una sonrisa de alegría.

En ese momento la verdad me sentí muy bien, pero también pensé la impresión que se deben llevar los extranjeros con los demás taxis. Siguió comentando de sus visitas a Bolivia, ya que no era la primera vez que estaba en nuestra tierra y por casualidad en esta visita vino a dictar una conferencia de logística, patrocinado por la Universidad Privada domingo Savio, le comente que justo estudio en dicha casa superior de estudio. Al bajarse habiendo llegado a la plaza principal me deseo mucha suerte a lo que le conteste que tenga un buen día.

Acercándose el medio día me fui para mi casa a almorzar. Descanse un par de horas viendo televisión y luego retorne al trabajo. Antes de salir de despedí nuevamente de mi mama y ella volvió a desearme buena suerte.

Como en la mañana me había ido tan bien, volví para el centro de la ciudad pero esta vez con rumbo al mercado 7 Calles. Una señora con una muchacha solicitaron mis servicios, querían ir a la radial 27 pasando el cuarto anillo, así que nos dirigimos para allá. En el camino algo me sorprendió muchísimo de las pasajeras, ya que no dijeron una sola palabra, era un silencio ensordecedor; durante los minutos que duro el recorrido. Yo fui pensando si alguna vez habría hecho algo igual o si podría estar con alguien sin hablar, aunque sea de las noticias del día.  Llegamos a destinos, me pagaron y se despidieron con el ya familiar hasta luego.

Habiendo estado la mayor parte del día entre el centro de la ciudad y la zona norte, quise probar suerte por el mercado El Abasto pero no fue como me había imaginado.  Como recordé que estaba cerca el centro comercial Chiriguano, me fui por ahí y tuve razón en hacerlo, ya que una joven madre con su niña en brazos necesitaban un taxi, ambas eran de cabellera rubia platinada y vestidas de manera similar, una polera sin mangas color blanco con rayas naranjas y short negro. Su destino era la avenida Beni y tercer anillo, en el camino la pequeña iba gritando estruendosamente como si le estuvieran aplicando una corrección severa, a lo cual su madre respondía muy apaciblemente y con cierta displicencia como si se tratara de algo normal. Dentro de mí me alegraba de no tener hijos, puesto que tener uno y que sea desobediente para no ser grosero en mi calificativo, sería bastante incomodo e insoportable. Por fin llegamos a destino y se bajaron muy rápido, puesto que el berrinche continuaba, me pagaron y no tuvieron ni tiempo de despedirse.

Con los oídos aun aturdido por los gritos de la niña y habiendo tenido una buena jornada hasta ese momento, decidí retornar a mi casa, para hacer mis tareas y leer Noticias de un Secuestro de Gabriel García Márquez, libro del club de lectura de la materia Redacción General. Al llegar a mi casa me puse a pensar acerca de lo vivido en el día y saque algunas conclusiones. El trabajo de taxistas aunque en algunos momentos es sacrificado, tiene sus recompensas; las personas en Santa Cruz son muy sucias, durante todo el día me canse de ver como votaban basura desde sus vehículos a la calle sin importan la clase social del conductor y también no existe el mínimo respeto hacia el peatón, puesto que no solo es costumbre pisar la cebra, si no también no parar ni un instante cuando ven que alguien pasa la calle. Finalmente luego de hacer mis deberes, me bañe y aliste para ir a pasar clases en la universidad.
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EL MECANICO


 Por: Romer Aranibar


¿Puede acaso un hombre trabajar por más de 20 años con el mismo interés y las mismas fuerzas que el primer día que decidió echarse al hombro la responsabilidad de una familia? Aunque parezca que no sea suficiente, la familia es uno de los motivos por el cual el señor Rolando siempre tiene la disposición  de salir de su casa y dirigirse por el mismo camino durante largos 20 años. Buscando la prosperidad y el bienestar de su amada familia.

Este hombre tuvo que pasar por muchos obstáculos en su vida para poder  tener  todo lo que ahora tiene: tres hermosos hijos, una hermosa nieta, y está felizmente casado con la señora Fanny. Que como muchas mujeres salieron de nuestras fronteras con el sueño  de buscar días mejores para su hogar. Fue en España donde aprendió muchas cosas más, de la que sabía  y valoro mucho más el calor de su familia.

Tuvo que pasar un año y nueve meses  para que la señora Fanny se diera cuenta de lo importante que es estar acompañado de sus seres queridos y más aun cuando uno de sus hijos se encontraba envuelto en el alcohol y solo tenía 16 años. A raíz de los múltiples malos ejemplos que don Rolando había sembrado en el corazón de Gabriel hijo mayor de esta pareja.

La señora Fanny ya asistía a una iglesia cristiana cuando decidió irse del país por los grandes problemas que acarreaba con don Rolando. Cansada de las falsas promesas de cambio de su esposo fue que tomo tan drástica decisión (viaje a España). Pero como las cosas nunca pasan envano, este viaje hizo reflexionar al señor Rolando, puso los pies sobre la tierra y su vida comenzó a tener sentido asistió por primera vez a una iglesia cristiana y desde entonces desempeña un cargo en ella, es Pastor de la escuela bíblica dominical. Su esposa decidió volver , su hijo dejo de ser ese joven inmaduro que solía ser  y le dio a la familia una gran alegría  Alison  la única nieta que disfrutan los  ahora unidos más que nunca Rolando y Fanny.

Un día como muchos de los que vi a don Rolando Salir a trabajar le pedí  con mucha humildad y respeto. Puedo decirle algo…
- Don Rolando será que puedo acompañarlo en su jornada de trabajo hoy día, le dije
- Me miro un poco sorprendido frunció el seño y en su cara una gran interrogante.
-¿Por qué?, ¿acaso no deberías estar aun acostado a esta hora todavía?,  me pregunto una y otra vez. No comprendo pero vamos es agradable para mí que compartas este día, me dijo

La jornada para don Rolando comienza a las 7:30 AM.se levanta de la cama, se dirige hacia donde su esposa le alista el overol, se pone sus botas y pasa a la mesa a tomar su desayuno. Le da un beso a su esposa y se va al trabajo. Su taller se encuentra ubicado en el tercer anillo interno frente a transito. El tiene tres trabajadores a su disposición, irónicamente el señor Rolando alquila en ese mismo lugar desde hace 20 años.es uno de los mecánicos más respetados y conocidos de la zona.

Comenzaron a llegar los primeros trabajos del día. Los comenzó a distribuir a cada uno de sus trabajadores de modo que el pueda supervisar uno por uno el trabajo que desempeñan sus ayudantes. Sorprendido quede cuando al pasar las horas de trabajo veía como el trabajo parecía ser tan sencillo pero a la vez era tan duro, el olor de la gasolina era muy fuerte, la grasa no dejaba lugar limpio, los martillazos iban y venían, el sonido de las llaves quedaron agudizados en mi oído. Comencé a mirar a mí alrededor y pude apreciar que el taller de don rolando es un lugar precario, con poco espacio y el cuarto donde guardan las llaves esta desplomándose poco a poco. Pero increíblemente el buen trabajo que este hombre desempeña hace que  todas estas limitaciones no salgan a la luz.

En un pequeño descanso que se tomo le pregunte:
- ¿Y cuando llueve, como hacen para reparar los vehículos si solo hay  espacio  para dos?
- En este trabajo no existe, lluvia, calor, frio, tempestades  y muchas otras inclemencias del tiempo que impidan realizar nuestro trabajo, las necesidades que cada uno tiene hace que podamos reparar los autos. Sin importar el lugar que se encuentren. El me respondió.

Quede muy satisfecho con la respuesta que me dio. Porque siempre está pensando en su familia antes que en el mismo, el bienestar de los suyos hace que se esfuerce cada día más y su ejemplo sirva de motivación para sus hijos ya que uno de ellos está haciendo su carrera universitaria y el otro está a un paso de salir del colegio pensando ya en la carrera que deberá escoger para su profesión.

El trabajo del mecánico es duro y no cualquiera será capaz de soportarlo por eso es que siento orgullo de contarles la pequeña historia de don Rolando Aranibar, un hombre que me enseño a valorar las cosas y no esperar nunca nada a cambio. Orgullo y satisfacción de vivir en la familia que vivo y tener el padre que tengo Rolando, “El  mecánico”.
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UNA NOCHE EN LA EMPRESA DE BORDADOS


Por: Ricardo Orellana Fuentes

Proceso automatizado

Es una noche tranquila como cualquier otra, pero con un poco de frio. Ya había hablado con el amigo de mi hermano mayor para visitar su empresa bordadora, en la cual brindan servicios de bordados y confecciones. El nombre de la empresa es El Recluta S.A. y el dueño  es don Ivan Loza Pardo.

Esta empresa con la maquina bordadora empezó como hace cuatro años, pero ya tiene una trayectoria de costuras y confecciones de 11 años. La bordadora trabaja 18 horas al día hay dos turnos, uno en la mañana y otro en la noche hasta la madrugada y a veces el dueño trabaja bordando en sus tiempos  libres cuando la máquina esta libre.Esta empresa se encuentra en un domicilio del barrio 10 de Octubre que es la casa del dueño. Pues el tamaño de la empresa es mediana, ya que consta de 20 trabajadores.

Siempre tuve curiosidad por este oficio y quería experimentar algo nuevo y por eso decidí pasar una noche aprendiendo las técnicas de un buen bordador. Al llegar a la empresa me acerqué a la puerta y toqué el timbre para solicitarle al dueño ingresar como ayudante por unas horas y así hablar con sus trabajadores. En el momento que entre a su domicilio, me dio un poco de miedo ya que todo estaba oscuro como si vivieran fantasmas en la casa, pues eso era solo en la entrada.

Cuando me abrió la puerta le dije:
- Buenas noches don Ivan, ¿cómo está?
- ¡Oh..!, hola Ricardo, estoy bien gracias, pero de salida a otro lugar, pero pasa y te enseño el lugar donde se trabaja antes que me retire, me contestó.

Cuando llegamos en la parte donde se realizan todos los trabajos, el dueño me presentó a algunos de sus trabajadores y les informó que yo le iba ayudar  al bordador en esta noche un poco fría. Cuando entramos al taller donde se encontraba la máquina de bordados se encontraba el bordador del turno noche y el señor Ivan nos presentó:
- Este joven te va a colaborar en lo que pueda y enséñale algunas cosas básicas para que el tenga conocimiento sobre este trabajo, yo me tengo que retirar más tarde vuelvo.
- No hay problema don Ivan, siga nomas que yo me encargo, le contesto el trabajador.


Entonces el señor Ivan me miró fijamente y sin preámbulo me dijo:
- Bueno Ricardo yo te dejo con el bordador se llama Raúl y espero que aprendas muchas cosas.
- Claro no hay problema, eso espero yo igual, le dije.
- Bueno, adiós, los dejo, ahí tienen internet si quieren usar, dijo.

Cuando se retiró pude observar que hay varios talleres dentro del domicilio y que pocas personas trabajan en la noche. Esto se debe a que es una mediana empresa. Pues me di cuenta que esta empresa iba mejorando cada vez más, ya que antes no se trabajaba en la noche según el comentario que hizo mi hermano.

Cuando me acerqué al trabajador le pregunte:
-¿Qué estás haciendo con la computadora?
- Estoy terminando de diseñar unas banderas para así poder bordar y entregar al municipio del Warnes, me contestó
- ¡Ah! y te puedo ayudar en algo, le dije.
- No, todavía, dentro de una rato me vas ayudar con la maquina, me dijo.

Mientras conversábamos, me explicaba que lo primero que hacía es ver  la cantidad de prendas y el tamaño del bordado que tenía que realizar y luego observar los colores que tienen cada bordado y alistar todos los bastidores y los hilos según el tamaño de los bordados.

Cuando terminó de diseñar, coloco el disquete en la maquina y me pidió ayuda para colocar los hilos que íbamos a usar mientras me enseñaba. También me dijo que el trabajo que íbamos hacer era uno de los más difíciles, ya que en una bandera entran varios tipos de bordados y teníamos que hacer dos banderas y 100 bordados para gorras.

El bordar es todo una arte, pues hay distintos pasos y procedimientos que hay que tomar en cuenta para hacer un buen trabajo, dependiendo el material en donde se utilice varían las formas que se puedan realizar. Por ejemplo esa noche seguí un orden para bordar las banderas, primero comencé colocando hilos por los orificios, canales, platos, condensador de hilos hasta llegar a la aguja. Como el material es delicado el hilo no tiene que estar tan tesado, luego tendí la tela en la máquina y coloqué entretela en la parte de abajo del bordado, luego aseguré los bordes de la tela y la entretela dejándola totalmente plano sobre la base de la máquina, luego cargué el diseño a la memoria de la máquina y el bordador me ayudó configurando la secuencia de los colores tomando en cuenta  la secuencia de los hilos. Luego de que hicimos estos pasos, procedimos a empezar el bordado para la cual hay una barra que se la empuja hacia adelante para que empiece el bordado y también se la puede empujar hacia atrás para detener el bordado o también se la mantiene hacia adelante o hacia atrás para corregir algún error.

Luego de realizar algunos bordados, el trabajador me comentó, que la empresa consta de: un taller de costura, un taller de planchados, un taller de diseños, un taller de etiquetados y empaquetados de las prendas terminadas, un taller donde se encuentra la máquina de bordados de seis cabezas y sus respectivas oficinas para atender al cliente.

Mientras transcurría la noche hacia más frío. Entonces el bordador me iba enseñando algunas cosas, como por ejemplo: a cambiar la bobina por una nueva con hilo, a cargar los bastidores, a colocar los hilos en las maquinas y a cortar los hilos sueltos de los bordados.

Me ausenté por unos minutos del taller con el pretexto de ir al baño, pero quería conocer hasta el último rincón de la empresa. Al retornar al taller parecía que nunca íbamos a terminar con el trabajo, pues así yo lo observé.

Mientras la máquina bordaba, nos sentamos a conversar y a utilizar del internet que había dentro del taller, ya que el señor Ivan nos lo permitió. Esa noche fue muy interesante porque conocí como se trabajaba en el lugar y me hice amigo del trabajador, pues teníamos muchas cosas en común y nos divertíamos haciendo chistes.

El trabajo que realizan estas personas es un poco ajetreado, ya que hay algunas personas que encargan obras a última hora y quieren que se los entregue lo más rápido posible. Esto hace que sea un poco agotador en algunas ocasiones.
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UNA LLEGADA INESPERADA


                                                                  Por: Grecia Sanjinés Rodríguez

“Lobito”

Como  habitualmente llegó a mi casa 12:30 del día. Cuando de pronto me topé con un  cachorrito que se me acercó. Era muy pequeño aproximadamente de tres meses de edad, de un color café claro con macha blanca, ojos color azul. El cual le habían obsequiado a mi hermanita Rosarito de siete años de edad de ojos negros y cabello corto con cerquillo con una sonrisa tímida. 

Ella estaba muy contenta y feliz. Sus ojos estaban llenos de dulzura que desbordaba felicidad. Mi papá al igual que mi pequeña hermana estaba emocionado ya que él no se imaginaba que  el pequeño  cachorrito de color café  emocionara a tanto a Rosarito. Al parecer el perrito en tan poco tiempo se había ganado el cariño y el aprecio de todos en mi casa.

En la mañana siguiente el pequeño cachorro estaba muy inquieto. Me desperté apurada para ver qué era lo que tenía. Cuando de repente veo que tenía mis zapatos color negro con brillantes en su boca que estaban destrozados. En ese momento me daba ganas de pegarle por lo que había hecho. Pero me dio mucha  pena pero a la vez mucha rabia por lo que había hecho.  
En la tarde Rosario estaba buscando un  nombre para ponerle a su perro. Cuando llegue me llevé la gran sorpresa  de que el cachorrito se llamaba Lobo al igual que nuestro anterior  que ya había muerto. Le pregunte a Rosarito que era lo que más le gustaba de lobo y ella me dijo:
- Me gusta su piel, lo tierno que es.
- Y si se muere al igual que el otro lobo, le pregunte
- No pero para eso falta mucho, me respondió

A los pocos días después a lobo le tocaba sus primeras vacunas. El perro al momento de colocarle empezó a aullar desesperadamente con grito desgarrador. Medio tanta pena escucharlo, pero era por su bien. Al tiempo se puso mejor y nos dio mucha alegría a todos ya que era muy querido por todos.

Al mes después lobito ya era un poco más juguetón e  inquieto. Le gustaba jugar con Rosarito, le mordía su piernita y empezaba a  arañarla. El cachorrito era muy travieso  destrozaba todo lo había en su paso sobre todo  los zapatos y calcetines. Cuando le daba hambre empezaba aullar y a buscar leche para tomar y había que darle lo más rápido posible.

Cuando cumplió cuatro meses de edad lobito se enfermó y nos preocupó mucho. Lo tuvimos que  llevar de emergencia al veterinario al a vuelta de mi casa. Él lo reviso  y le colocó montoneras de inyecciones para que estuviera mejor. Al poco tiempo salió más recuperado y con un mejor ánimo.

Su recuperación fue poco a poco ya que si recaía de nuevo  iba a ser peor para lobito. Rosarito era la más  preocupada por su cachorrito le daba mucha pena y tristeza. Ella lloraba mucho por su  cachorrito al verlo enfermo. Al día siguiente el perrito amaneció con mejor  con su semblanza y con ganas de seguir jugando.

Lobito a los días se mejoró y empezó a jugar normalmente  con lo Rosarito muy amenamente como lo hacían siempre cuando estaban juntos. Mi hermanita estaba muy contenta  con su sonrisa de oreja a oreja feliz  que en sus ojos se notaba una  alegría y gran felicidad  al ver a su pequeño lobito sano y salvo. Rosario le daba a su cachorro todo lo que quería en cuestión de comida y sobre todo lo consentía mucho.

A los pocos días cuando llegué de mi trabajo encontré a Rosarito llorando desconsoladamente. Ella me dijo que lobito se había perdido en la mañana cuando salieron  a comprar carne y leche a la venta. Cuando regresaron y llamarón a al cachorrito él ya no estaba había desaparecido. Todos se  preocupamos mucho y salieron  a buscarlo por todas partes pero fue inútil no dieron con él por ningún lado.

A los tres días después de haber buscado por todos lados al pequeño cachorrito no había ni sus luces de lobito. Todos ya desesperados no sabíamos que hacer para dar con el paradero del cachorro desaparecido. Pusieron en cada poste de luz varias fotos de lobito donde decía extraviado y además varios números de referencia para dar lo más rápido con su paradero.

Pasaron los días y no había ninguna noticia acerca del paradero de lobito. Rosarito era la más angustiada y sobre todo la más triste por la desaparición de no encontrar a su mascota. Ella lloraba muy a menudo  y me partía el corazón verla triste y para desahogarse dibujaba a su cachorro  para consolarse.

A los tres días después un domingo salimos a buscarlo con Rosarito pero fue inútil no dimos con su paradero y fue mucho peor ya que mi hermana pensó que lobito estaría muerto. Al día siguiente salimos nuevamente por los mercados. Empezamos por lo Pozos y terminamos en la Mutualista pero con más ánimos de poder encontrarlo.

A la semana siguiente un poco más calmados salimos nuevamente a buscar al cachorro lo bueno  fue que dimos con el paradero de lobito. Estaba sucio y con mucho barro en su pelaje, en pocas palabras irreconocible. Rosarito se puso muy feliz y contenta por haber encontrado a su lobito.
Al poco tiempo de llegar a casa lo primero que hizo fue bañarlo de inmediato porque olía muy hediondo. Lo vayamos con chambo y con jaboncillo para que oliera más rico como nosotros estábamos acostumbrados a verlo desde cuando se lo regalaron a Rosarito. Ella muy contenta lo abrazó con ternura y lo beso y le hablo y le decía lo mucho que lo había extrañado.

Finalmente después  de todo lo que había sucedido, Rosarito estaba feliz y contenta con su nuevo perro llamado Lobito. Era muy bueno y cariñoso con todos lo de la casa, era muy querido por los niños sigue lo visitaban. 
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SALIDA A VER UNA OBRA DE TEATRO

                                                                          
Por: Alicia Luna Mendoza.



Después de un día largo de trabajo, como de costumbre solía  salir rumbo a la universidad, pero en este caso, teníamos una actividad que se tenía que realizar, para un informe que debíamos de entregar como trabajo de presentación, por tal motivo, días anteriores, la profesora nos había vendido unos tickets de entrada para una obra en el teatro Nosotros Dos, ubicada en la Av., Paragua entre primer y cuarto anillo. Al llegar al lugar se encontraban las mayorías de mis compañeros, quienes ansiosos esperaban la hora para que empiece la obra de teatro, que por cierto, era la segunda vez que asistía a un lugar así. Aunque la primera vez asistí al teatro que queda por la 24 de septiembre, era un lugar mucho mas agrande  que este. Eran las 7:15 de la noche, ya teníamos que entrar a la sala, para ver el espectáculo que darían estos personajes que interpretaban esta obra como la de Don Juan Tenorio.

Ingresamos al lugar cada, uno con su entrada correspondiente, y asiendo una fila que por cierto, éramos alrededor de 30 alumnos, fueron unos cuantos no mas que no asistieron. Era mi  turno de entrar, allí adentro se encontraban personas que quizás eran de personajes que interpretarían la obra. Al momento de ingresar observe que el lugar era muy pequeño, pero cómodo, para la cantidad de alumnos que éramos. Lo impresionante era que a pesar de ser un lugar pequeño, se entendía muy bien la obra.

Bueno les contare todo sobre lo que sucedió en la obra de teatro. Todo empieza en un bar donde el mozo, vestido de pantalón negro, camisa blanca y un trapo rojo que lo tenía como cinturón, con un delantal blanco por delante, hacia su ingreso al escenario, un lugar bien equipado para la ocasión, este hizo su entrada empezando a abrir su negocio, como todo los hacen, lo primero que  hizo fue acomodar los asientos y limpiar la mesa. De pronto hace su ingreso don Juan tenorio, un hombre joven y gordo, vestido de azul y con una alegoría de hombre interesante, le pide una hoja de papel y una pluma para escribir una carta, luego se retira.

 Antes de todo estos pregunto a los que nos encontrábamos quienes querían hacer partícipe de la obra, por lógico pasaron dos personas de adelante, eran unos compañeros, que hicieron su entrada, luego dos compañeras de atrás también pasaron, a hacer nuevos integrantes en esta obra de teatro. En una de esas hace su ingreso un hombre vestido de negro que se no pide nada para beber, solo quería ser uno de los testigos para ver lo que pasaría en el bar de pronto llega otro joven, uno que también sabia de lo que ocurría en el lugar.

Luego de varios minutos, hace su entrada don Juan tenorio, junto a su criado llamado Ciutti , al mismo instante hace su ingreso don Luis Mejía, otro hombre que hacia la lucha por una mujer q se estaba preparando para monja, por la cual hacían su disputan entre ambos. Los dos se retan y dudan de su identidad. Entonces como minutos antes de su ingreso ellos llevaban antifaces para no ser reconocidos, en el momento del reto ambos se quitan los antifaces y sus amigos se acercan a saludarlos y también los curiosos que en este caso vendrían a ser cuatro de nuestros compañeros que hacían participe de la obra, cada retador con sus gentes. Pronto pasan a la apuesta de quien en año podría hacer con más fortuna más maldades. Primero don Juan cuenta sus aventuras en Italia, sus duelos y amoríos e inmediatamente don Luis hace lo mismo relatando lo sucedido en Flandes y parís.

 Las dos historias de ambos son muy parecidas por lo que se disponen a llevar las listas que los dos llevan con sus muertos  en duelo y sus mujeres seducidas. Al hacer  la cuenta  don Juan aventaja un buen número a don Luis  en ambos casos. Entonces don Luis desafiante le dice que solo le falta en la lista una novicia que este para profesar. Don Juan altanero le dice que acepta la apuesta. Luego de esto se veían que iban a pelear, en ese momento mis compañeros tenían que volver a sus lugares, porque según la obra, ambos empezarían a luchar.  Al instante pasan as a un segundo plano.

En esta segunda, una novicia le lleva una carta a doña Inés, esta había sido enviada por don Juan, era una carta de amor. Doña Inés muerta de la desesperación, empezó a leer la carta, que por cierto no entendía algunas cosas o su forma de escribir de don Juan. Era tanta su emoción. De pronto ambas escucharon un ruido de personas, al instante se entraron al cuarto. Hicieron sus ingresos unas personas pagadas por don Juan. Era una serenata que le había llevado, lo más interesante era que cierta serenata la integraban un chambita, un chaqueño y un paisano, fue lo más chistoso de la obra.

Ellos empezaron con su serenata, pero después los cantores se despiden sin ningún pago. Estos se van furiosos y le dicen q es un gordo tacaño. Al momento que se van deciden poner una escalera para observarlas, pero es invalida su insistencia ya que don Juan era muy gordo y podría romper la escalera. De pronto sale doña Inés con la otra novicia, minutos antes don Juan y su criado se habían escondido para no ser vistos. Al poco momento hace su ingreso don Juan, declarándole su amor. En ese momento retira sus cosas, doña Inés  y se va con él, lo mismo hace la otra novicia.

Horas más tarde, hace su ingreso don Luis que le lleva serenata, con los mismos integrantes de la anterior serenata, solo que ya estos estaban pasados de copitas, luego de cantarles por varios minutos, don Luis se admira por que estas nunca salieron, el pensaba q estuvieran descansando, luego le dice q los cantantes que se retiren, nuevamente sin ningún pago, pero el ultimo personaje se lleva la escalera como pago, se hizo el vivo podría decirse.

En la siguiente escena don Juan tenorio se lleva a su amada a su casa, ésta dormida. No sabe donde se encuentra, pero los demás la ponen al tanto. Doña Inés se impresiona al ver al empleado de don Juan, pensando que el había sido quien la había llevado a la casa. Luego de algunos minutos, se apersona don Juan y le habla de su amor profundo que sentía, en ese instante de forma imprevista entra don Luis, quien también iba a luchar por quedarse con doña Inés.

Ambos en el momento de la lucha empiezan a retarse, y a seguir peleando, tanta fue su lucha,. De esa forma sale vencedor don Juan tenorio. En ese momento hace su entrada el padre de doña Inés, quien  reta a pelear a don Juan. De esta lucha sale vencedor el padre de doña Inés, pero antes habían asesinado de forma equivocada a Ciutti, el empleado de don Juan. Doña Inés llora la muerte de don Juan tenorio, y dice, - prefiero morir si no estás a mi lado- llora tanto la muerte que sabe que hacer, y de tanto dolor, y desesperación al no aguantar ese sentimiento que la embargaba, se muere de dolor. Lo más chistoso es que Ciutti, se levanta y asesina  al padre de doña Inés.

Luego de tantos sucesos, todos se encuentran en un cementerio. Cada uno en su tumba se ponían a bailar, después de haber contado del porque de su muerte. Todos se abrazaron y con una venia hicieron su despedida.

Haciendo un breve comentario, les doy a conocer la biografía de cada uno de ellos. Don Juan tenorio era un caballero rico, noble, bravo, español y pendiente, persiguiendo siempre amoríos, aventuras y pelas es la causa constante de males entre sus semejantes. Al final solo redimido por el amor de su dama, doña Inés. Don Luis mejía, caballero adversario de don Juan. Una apuesta entre los dos es la causa de toda la trama de la obra.                                                                                                                                                Doña Inés de Utilo, era una joven novicia que va a ser casada con don Juan. Al final no lo hace, ella muere de amor.   

En conclusión me pareció muy bonita la obra de teatro, aunque el lugar era muy chico, pero con la interpretación de cada uno de los personajes, fue entendible. Lo más rescatable de esta obra fue la emoción y destreza con la que actuaban, era tan verídica su puesta en escena, que uno podría imaginarse ser parte de ella.

No obstante, al terminar la obra de teatro, cada uno, de forma que íbamos saliendo, comentaba sobre lo ocurrido allí dentro. Fue en ese momento que se nos ocurrió sacarnos una foto con la imagen de los personajes, que habían realizado las escenas. Fue muy bonito vivir la experiencia de estar en un pequeño teatro y observar la obra.
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LA PERSONA QUE MAS ADMIRO

Por: Yajaira Rodriguez


No es adivina ni superdotada pero lo sabe todo. Tiene todas las profesiones y las realiza de la mejor manera cada día. Por ejemplo mi mamá es maestra, niñera, enfermera, psicóloga, entrenadora, peinadora y guardia las veinte cuatro horas del día.

Mi mamá es una persona maravillosa y admirable. Ella lo sabe todo y nos ayuda en todo hasta en lo imposible. Es como si cada día cambiara de profesión en la casa para ayudarme a seguir con mi vida y la de mis hermanos.

Por ejemplo ella todos los días nos ayuda, nos enseña, es nuestra maestra cada día para no cometer errores. Por otra parte cuando estoy mal o triste le cuento mis problemas y se convierte en psicóloga. De tal manera que también es mi mejor amiga y me da los mejores consejos.

Pero antes que nada nos protege de todo mal para que no nos pase nada malo. Nos cuida como su mayor tesoro. Si llegamos a enfermarnos y estamos grabe tiene ganas de morirse de la pena y nos cuida las veinte cuatro horas del día.

En fin mi mama está llena de virtudes. La verdad es que a veces no encuentro las palabras para decir todo lo que significa para mí. Por ella y por los esfuerzos que hace todos los días mis hermanas y yo somos lo que somos.

De manera que sabemos que siempre podemos contar con ella y con su valiosa amistad. Sus palabras son el aliento que nos incentiva a seguir luchando por lo que queremos. La luz de sus palabras es la que nos ayuda a seguir el camino correcto.

Pero bueno mi mama para mí no solo es bella por dentro sino que también por fuera. Ella es de estatura media, cabello castaño, ojos claros, piel de color canela, su piel es suave como los pétalos de una rosa, y sus manos son delgadas y también muy suaves. Aunque a veces siento que sus manos ya están cansadas de tanto trabajar en la casa.

Hay días que su mirada también se nota cansada. Sus ojos no tiene el brillo de otros días cuando se siente feliz. Su sonrisa cambia totalmente, no se ve nada de felicidad en su rostro.

Por supuesto que al verla así me siento demasiado triste. En primer lugar porque sé que es por el esfuerzo que hace por darnos lo mejor. Es por eso que siempre trato de darle una buena noticia o simplemente conversar con ella y preguntarle cómo se siente.

Desde luego siempre tenemos una buena comunicación. De manera que ella sabe siempre todo lo que me pasa y yo se que le pasa a ella. Lo mejor es que ella encuentra una solución para cada problema que se nos presenta.

Gracias e esa buena comunicación que tengo con ella me acerque y le dije:
 - Mama quiero saber algo que es importante para mí.
Ella me miro y con una sonrisa en el rostro me pregunto:
- ¿Qué pasa hija? Haber dime qué es eso tan importante para vos
Me acerque a ella y la mire fijamente y le pregunte:
 - ¿Eres feliz teniendo a nosotros como hijos? ¿O sientes que te hemos fallado en algo?
Al momento de responderme primero sonreía y se dio la vuelta y se puso a preparar la comida, luego me dijo:
- Hija pero que pregunta es esa, sabes cómo los quiero a todos por igual porque no me gusta que existan diferencias entre ustedes. Ustedes son mi vida y saben que todo lo que hago es por su bien estar de todos.
Entonces me sentí con mucha nostalgia, mis ojos estaban humedecidos, sintiendo n nudo en la garganta y con unas ganas inmensas de llorar, así que solo la mire y le dije:
- Gracias mami por todo lo que nos das, yo estoy muy agradecida con Dios por tenerte como mama.
Luego nos dimos un abrazo y me dijo rápidamente:
- Bueno debemos apurarnos para que esté listo el almuerzo así tus hermanas llegan directamente a comer.
Pero me sentía un poco triste y le dije:
- No mama quiero irme un momento a  mi cuarto
Y me fui sin mirar atrás.

Después de haber conversado con ella sobre ese tema que nunca había hablado con ella me puse a pensar:
¿Qué sería de mí sin mi mama?
La verdad es que me sentí muy triste al saber que un día ella me puede faltar. También valore mucho mas todo lo que hace por nosotros. Comprendí que una mama siempre nos hace falta a todos porque ellas son como una luz que nos guían cada día. Además que una mama es algo sublime y que son los únicos seres que nos quieren sin pedir nada a cambio.

Gracias a Dios tengo una buena relación con mi mama. Siento que todo es perfecto con ella y cada momento que pasamos juntas. Es por eso y su lucha diaria que mi mama es la persona que más admiro.
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VIDAS AHOGADAS EN UNA BOTELLA

Por: Jem Gabriela Cachari Sanchez

“Ya no se preocupen por mi, ya yo no tengo remedio”, señala don Omar con un bote en la mano. Tiene 31 años, pero parece de 60. Su rostro se le ha teñido negro por el exceso de alcohol, al igual que su desgastada y quemada lengua. Sus dientes amarillos se le caen con el pasar de los tiempos. Su larga y despeinada barba solo le hace notar lo acabada que está la vida para él. Se tambalea de un lado a otro al caminar, como las hojas de los árboles al ventear. Su ropa está sucia y rota. Sus pies están ampollados y llagados con sangre por no tener zapatos. Esta es lastimosamente la vida miserable de don Omar.

En la plaza Ferbo, calle 31 de agosto, por la Av. San Silvestre, en la zona norte del 5to anillo, un peculiar grupo de diez alcohólicos han vuelto a la plaza su hogar.

Por lo general, su día empieza y termina entre botes de alcohol. De día están sentados en medio de la plaza riendo y tomando sus botecitos de alcohol. Ya en la noche se aglomeran debajo de un toborochi donde tienen un colchón, tres de ellos se acomodan sobre aquel colchón, y el resto regresan a sus casas o duermen en otro lugar.

Don Omar dejó a su familia y su trabajo por su vicio. El va todos los días a la plaza y se junta con sus compañeros de asiento e intercambian conversaciones y sobretodo monedas para poder comprarse sus traguitos.

Otro peculiar caso es de una pareja llamados don Chingo y su mujer doña María, ellos también son alcohólicos y cuando ambos están ebrios se escucha los escándalos que hacen por todo el barrio. Cuando no están tomados, don Chingo sale a trabajar, él es albañil y tras que le pagan no vuelve al trabajo porque se la gasta la plata para beber. Doña María es lavandera y por lo menos con lo que le pagan se compra un plato de comida y como su marido trae la cerveza se emborrachan hasta el amanecer.

Don Chingo y doña María tienen una casa a medio construir que se encuentra al frente de la plaza, esta casa tiene barda de madera y por lo que se puede ver es que tienen un cuarto con un catre y lo cubre un mosquitero, en su patio tienen sillones casi deshechos y solo tienen un grifo. Doña María tiene varios animales como perro, gato y gallinas que residen en su casa.

Como esta casa se encuentra enfrente de la plaza, los borrachitos son sus amigos y cada vez que don Chingo recibe su sueldo los llaman a que pasen a su casa y todos juntos comparten las bebidas. Las fechas festivas como navidad, año nuevo, San Juan, entre otros, son los días donde corre el trago con más fervor, pero en fin, parece ser que para ellos todos los días son festivos porque siempre están ebrios.

Durante el espacio de un año ellos han sufrido la pérdida de sus amigos, porque unos han muerto a causa de enfermedad y otros porque los atropellaron. Así ya son cinco los muertos, sin embargo, otros vienen a tomar su lugar y siguen siendo un grupo numeroso, sin darse cuenta el mal que se están haciendo.

De vez en cuando, se ve algunos de los familiares de estas personas que todavía ven un rayito de esperanza para que ellos puedan vencer su vicio.

- “Vamos para la casa”, dice un joven desconsolado jalando el brazo de su padre

- “No me da la gana”, expresa con una voz grave y tambaleándose

- “¡Vamos! No me gusta verte así”, manifiesta el pobre joven



Así se ve la desesperación de familias que luchan por sus padres, hermanos incluso hijos que no desean salir de ese abismo de dolor y sufrimiento. La policía ya ha ido a este lugar y se los han llevado a la comisaría por beber en lugares públicos. No obstante, a los pocos días los sueltan y vuelven a la plaza que es su hogar.

Sin embargo, hay días que ellos no tienen dinero para comprarse sus traguitos, así que se ofrecen a ayudar a los vecinos de ese barrio con trabajos fáciles como carpir, podar, limpiar y los vecinos le suministran comida y aparte le dan lo que corresponde por el trabajo realizado, asimismo ellos continúan bebiendo en su querida plaza.
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